Se lo voy a decir a mamá

Quiero estudiar. Y alguno dirá “pues nada, chica, estudia, estudia”, otro “uff, todo pa´ti, que pereza”, pero lo que a mí me han dicho es “No, lo siento, tú no”. Y repito, he dicho estudiar, no un yate, ni un viaje al caribe, pero parece ser que estoy más cerca del yate. Increíble.

Estoy harta de escuchar cosas como “ay, los jóvenes, esos lo quieren todo, pero sin hacer nada”, “¿España?,¿cómo va a ir España con esta panda de vagos que tenemos por juventud?, “¿Eres millennial…ya, ¿y encima querrás ser youtuber, no?”. Los jóvenes, los jóvenes. Los jóvenes hacemos lo que podemos con lo que tenemos.

Antes he dicho que estaba harta, pero mira, no, lo retiro. Eso no expresa lo que siento ahora mismo. Lo que estoy ahora mismo es HASTA LOS COJONES. -Sí, ya me lavaré luego la boca con jabón, que para eso siempre hay tiempo. –

Sabía que la educación española no es la mejor, “pero bueno” pensaba “menos es nada”. Hasta que llamé para pedir información sobre el Máster Universitario en Investigación y formación literaria y teatral en contexto europeo de la UNED, y me dijeron, “NO, TÚ NO”,  entonces empecé a sentir absoluta vergüenza. Además de mucha rabia, frustración e impotencia. ¿Qué por qué yo no? Porque estudié un grado en Publicidad y Relaciones Públicas. Ese fue mi error: tener intereses variados. TÓCATE LOS COJONES –de normal soy mucho más fina, pero esta situación empieza a superarme-.

La señorita que me atendió me dijo muy amablemente que si demostraba haber tenido un programa muy similar al de Audiovisual quizá, -pero fue un quizá muy lejano-, el coordinador hiciese “la vista gorda”. ¿Qué por qué audiovisual sí y publicidad no? Solo se me ocurre un motivo: quizá hayan cursado más asignaturas que yo en relación al máster. Eso no lo discuto, pero entonces habría que comprobar cada programa de cada universidad, porque cada una hace -y perdona por la expresión- lo que le sale del bolo. Pero… es que quizá yo, durante la carrera, además de cursar la literatura y otras afines obligatorias me apunté a todas las optativas habidas y por haber en relación con la literatura. Y he de añadir que en muchas no había nadie de audiovisual, estaba yo, y un montón de alumnos de filología y filosofía. Asignaturas como los grandes temas de la vida a través de la literatura, crimen y libertad en la literatura, etc -tampoco os quiero aburrir-.

Me estoy enrollando como las viejas y las persianas, lo sé, pero es que no entiendo como el que yo quiera saber más sobre un tema (pagando además religiosamente) pueda venirle mal a alguien, y menos a una universidad PUBLICA. Porque no soy un niño que quiere un juguete nuevo, joder. Quiero aprender, seguir formándome, y especializarme, concretamente en literatura. ¿Qué por qué no estudié filología? Porque tenía 17 años, y no sabía ni lo que quería desayunar al día siguiente y escogí la carrera que en ese momento me pareció que podía gustarme. Y, ojo, la hice encantada, pero eso no quita que ahora, 5 años después me haya dado cuenta de que mi verdadera pasión es otra.

Ah, se me olvidaba el curso de nivelación. Sí, para los de audiovisual y arte en la UNED han creado un curso con asignaturas que les pondrían al nivel de sus compañeros de filología, para poder realizar el máster sin problemas. Al parecer para ellos con eso sería suficiente, para ellos, para mí NO. Entiendo que hablamos de unos estudios muy concretos y que normalmente demandan los licenciados en filología, pero no por eso debería estar vetado para el resto, al menos no sin haber estudiado un mínimo el caso. Porque es fácil, coño, muy muy fácil. Solo hace falta interesarse un poco por el perfil del solicitante. Una carta de motivación, el programa de asignaturas que cursamos, incluso el cv. Joder, UNED, es que sois la ostia.

P.D.: Lo intente, llamé al coordinador infinitas veces y le mande correos. Ya han pasado semanas.

P.D. de la P.D.: Y sí, se lo voy a decir a mamá

 

Anuncios

Imprescindible acudir a todas las citas

Me gusta seguir las normas. Me parece necesario. Así es como evitamos que reine el caos y el desconcierto. Por ejemplo, me apunté a un club de lectura. Que por cierto, antes -hasta el momento de apuntarme, claro – pensaba que eso solo existía en las películas, pero no. Amazing.           Sigue leyendo

Folletos del chino

La vecina de al lado se ducha todos los días a las once de la noche,
luego se seca el pelo.
La vieja de arriba está sorda,
su nieto le regaló unos altavoces por navidad
y le gusta el porno los domingos por la noche.
La portera a veces olvida recogerme la basura,
otras veces lo olvido yo. Recogerme la basura.
Y lo encuentro todo tirado y me tropiezo
con eso y con un puto escalón que hay en mi calle.
Tengo que recoger. Y andar con más cuidado.

Nunca hay cartas en el buzón, y aun así lo miro.
Durante el día la puerta está siempre abierta,
la gente sale y entra, sale y entra, así todo el rato.
En el primer piso hay una academia
que no sé si es barata o solamente buena.
El del cuarto no me saluda.
El casero es el presidente de la comunidad
y es la comunidad el que elige al presidente y el presidente el que quiere
que sean los vecinos el presidente.

Sobre el resto,
creo que necesitan coger más confianza para molestar.

La mejor canción del mundo

Ayer me enamoré en un bar. Me gustaría enamorarme en las librerías. Sería menos común, más poético, más bonito, más de película – y por eso no pasa, niños, porque es de PELICULA-, pero rara vez me cruzo con alguien de mi edad. La media de edad son los cuarenta y. Triste. No la gente de cuarenta y, los de mi edad.

Era de noche, estaba oscuro y la música demasiado alta. La música siempre está demasiado alta. No le escuchaba bien, así que nos acercamos. Esa fue la única ventaja, obligó a un mayor contacto. Y el contacto siempre está bien. Me regaló un par de tapones de botella. Era camarero, sí, un tópico, pero es un tópico distinto si te regala tapones de botella. -Los guardo, por si nos casamos, y tenemos hijos, y tengo que contarles como pasó. Soy previsora-. Tenía rastas y una barba como las que detesto. Los tatuajes no me disgustaban demasiado. Brindó conmigo a media noche. Sonreía. Bailaba, eso me gustó. Bailaba más que los que bailan. Bailaba más que los que habían ido allí solo para bailar. Estaba vivo.
Fue eso, sí, estoy segura.

– Jousca

Se quejaran del ruido por no saber apreciar el silencio

Compraremos una casa con jardín
para poder descuidar la hierba.
Y tú podrás tocar el piano
cuando queramos silencio.
Y gritar regueros de tinta
mientras nos da el sol en la cara.

Puede que así los demás
no nos molesten
y se metan en sus casas
y se metan en sus asuntos.

-Natalia León

Olía a ángeles

Junto al parking
habían plantado lavanda.

Parecía un edificio de esos
que sabes que está hecho por alguien importante,
pero no sabes por quién.
Los jardines de la entrada
estaban llenos de flores
algún que otro árbol.
Una hilera de maceteros
te escoltaba hasta la puerta.
unos ventanales grandes
que dibujaban la fachada.
Los coches no se oían demasiado,
de vez en cuando algún pájaro.
Algún, sí, no sé de pájaros.

Era bonito.

Nadie hubiese dicho
que estaba lleno de muertos.

– Natalia León